Enfoque
Trumlin forma equipos que construyen con IA. Partimos de un diagnóstico: la mayoría se traba por apuntar demasiado alto. Quiere de entrada el agente que corre solo y le habla al cliente, y después de unas semanas no tiene nada andando.
Por eso trabajamos con un método de tres pasos: elegir bien el problema, simplificarlo hasta la versión más chica que ya sirve y escalar de a poco. Primero el problema, después la herramienta. Es un método que seguimos poniendo a prueba con cada grupo, y cambia con lo que aprendemos.
Nada de esto arranca con la IA. En 1990, Michael Hammer escribió en Harvard Business Review que automatizar una operación ineficiente solo agranda la ineficiencia. La escala de la patineta al auto es de Henrik Kniberg, que la usaba para explicar cómo construir producto: en vez de entregar una rueda, después un chasis y recién al final el auto, primero entregás una patineta, que ya te lleva a algún lado, y de ahí subís de a un escalón. Nosotros le sumamos el avión y el cohete y la llevamos a proyectos con IA. El cohete es lo que suele pedirse: que corra solo, le hable al cliente, tome todos los casos y salga perfecto. La bici es la versión más chica que ya anda de punta a punta.
No enseñamos herramientas ni listas de prompts. Si tu empresa ya eligió en qué casos usar IA, el método entra después: ayuda a achicar uno de esos casos por dentro, con cualquier herramienta que te deje trabajar.
Detrás hay más de 20 años en tecnología y crecimiento: roles de growth, producto y marketing en uno de los marketplaces de talento más grandes de la región, y docencia en UCEMA y UBA.
Por qué un resorte
Un resorte guarda tensión y la devuelve como impulso. La presión por hacer algo con IA es esa tensión: si la apuntás al cohete de entrada, se gasta en un proyecto que no arranca. Si la dirigís a una bici, te empuja al escalón siguiente.
Trumlin existe para dirigirla.